La
voz del Tíbet
La
manera en que Yungchen Lhamo ha conseguido
llegar a los escenarios del mundo es bastante
inaudita en el ámbito artístico. Nacida en
Lhasa, la más alta y aislada capital del
mundo, Yungchen Lhamo escapó de su país
natal, el Tíbet, cruzó el Himalaya y llegó
a la India. Entonces inició una peregrinación
con grandes peligros y dificultades que la
llevó hasta la residencia en el exilio del líder
espiritual, Su Santidad el Dalai Lama.
Allí
la recibió Su Santidad y le dio su bendición.
Este encuentro le infundó el deseo de poner
su espiritualidad al servicio del mayor número
posible de gente. Para ello comprendió que su
voz sería la mejor manera de alcanzar este
objetivo.
Después
de vivir durante un plazo bastante corto en el
Instituto Tibetano de Artes Escénicas en la
comunidad de refugiados tibetanos en el norte
de la India. Yungchen Lhamo viajó a Australia
y allí la pureza y potencia de su voz dejó
estupefactos tanto a críticos como a músicos.
Los devotos cantos espirituales tibetanos han
sido escasamente escuchados en occidente y el
de tener la ocasión de experimentar la
belleza y emoción de la voz de Yungchen Lhamo
nos permite tener una visión interior en el
corazón de la cultura tibetana.

Tras un asombroso concierto en el Festival
WOMADelaide en febrero de 1995. Yungchen Lhamo
hizo una gira por Australia. Cantó para
dignatarios, en particular ante el Secretario
General de Naciones Unidad en la Conferencia
sobre Diversidad Global.
Su
primer concierto en Europa fue en Venecia
(Italia) en el Teatro Goldoni en los Carnavales
de 1996.
Su
primer CD, producido en Australia, "Tibetan
Prayer" (Oración tibetana) ganó el premio
ARIA a la mejor producción World/Folk.
En
1996 Yungchen Lhamo produjo su primer CD
internacional "TIBET, TIBET" con la
casa discográfica Real World/Virgin, grabado en
el estudio de Peter Gabriel en Inglaterra.
Las
canciones
Las
canciones de Yungchen Lhamo están inspiradas no
sólo en la rica herencia cultural tibetana sino
también en las enseñanzas que recibió de su
abuela y de su madre, ella nos cuenta: "Cuando
yo era pequeña mi abuela me enseñó la razón
por la que cantar. Decía que si tenias un don
para algo debías usarlo como parte de tu práctica
espiritual, para beneficio de otros seres
humanos. Así me infundieron las ganas de
cantar. Cuando canto me imagino que estoy
haciendo ofrendas de canciones a los más
importantes seres espirituales y que ellos,
felices con lo que oyen, envían una lluvia de
bendiciones a todos los seres vivos que puedan oír
las canciones. De esta manera, aunque la gente
no pueda entender la parte lírica de las
canciones, entienden su sutil sentido y la
fuerza que hay en ellas".
Yungchen
Lhamo compone la mayor parte de sus canciones. "Como
artista, mi trabajo refleja de donde vengo, el
lugar en el que estoy y a donde quiero llegar.
Mis canciones hablan de las cosas importantes de
mi vida. Como tibetana, tengo la suerte de estar
impregnada de una rica herencia religiosa que
abre una ventana hacia mi propia espiritualidad.
Cada uno tiene su propia manera de entender su
espiritualidad y siempre que la gente escucha
mis canciones tengo la esperanza de que
encontrará la inspiración que refuerce su
propio camino".
Algunas
canciones están basadas en textos religiosos
budistas tibetanos y la melodía de otras están
extraídas de músicas folklóricas de las tres
regiones del Tíbet, en su mayoría canciones
que le enseñaron su madre y su abuela.
Sus
melodías evocan imágenes de las altas cumbres
nevadas de su tierra natal. Una mujer sola en un
escenario con fuerza para cautivar a su público
gracias a la belleza de su voz y a la intensidad
de sus canciones. Para el mundo, ella es un símbolo
de fuerza y valentía, el valor de una mujer
tibetana cuya fuga a través del Himalaya sólo
es una parte de su increíble vida.
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